Corrupción en el Quindío: “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”

FUENTE / www.larosaroja.org

Por: GUSTAVO HERNÁNDEZ CASTAÑO

La corrupción, como la peste, como el cáncer, como el virus, o el germen portador, invade por completo todo el organismo; si no se le ataca, si no se genera el medicamento apropiado y las defensas necesarias para impedir su propagación, se adueña, se apodera, de todo el Estado.

¿Y cómo se reproduce el virus corruptor? En cuerpos corruptos, mediante la mermelada, la coima, la dádiva, el soborno, la trampa, el robo descarado.

Para adueñarse del presupuesto público, de la contratación de obras de infraestructura, lo primero que hace es constituir la empresa constructora, sino la tiene, la compra, o compra con el soborno a empresas de ingenieros y arquitectos que ya cuentan con cierta experiencia. El siguiente paso es contar con el visto bueno del alcalde, visto bueno que, en términos del poder corruptor, no es más que, un porcentaje del valor del contrato asignado (10%, 20%, 30%). Otro porcentaje, para los abogados especialistas en contratación, otro porcentaje, para los concejales que aprueban el presupuesto, y así sucesivamente, hasta invadir todo el organismo. Los resultados: Costos de las obras que terminan valiendo dos, cinco, diez, o más veces, al inicialmente pactado. Tiempo de duración, el doble, el triple, y más, del tiempo asignado. Calidad de las obras: todas mal hechas; obras que se entregan sin terminar.

César Augusto Pareja Giraldo, conocido como ‘Toto’, es el congresista del Quindío por Cambio Radical que maneja política, electoral, burocrática y contractualmente este departamento.

Con el mismo modus operandi, de la contratación de obras, también actúan y se apoderan de las empresas que hacen tercerización laboral, para contratar personal de servicios, aseo, oficios varios, vigilancia, personal de apoyo, auxiliares administrativos, profesionales de todas las disciplinas. Los propietarios de estas empresas, participan del festín y regularmente están entroncados con quienes tienen el poder político. Todas obtienen las ganancias y las utilidades de la comisión acordada para la tercerización y, el poder de postulación y manejo del personal, está en cabeza de quien ostenta el poder y lo distribuye por cuotas políticas a cada uno de los concejales de la coalición respectiva. Los resultados: indicadores de eficiencia y eficacia bajísimos. Malos salarios para el personal contratado. Trato indigno a profesionales de diversas disciplinas, aprovechándose de las pocas oportunidades de empleo y manejo clientelista y politiquero de los funcionarios y contratistas a todos los niveles.

En los procesos electorales, las empresas corruptas, aportan recursos para elegir alcalde y concejales, quienes les garantizarán gabelas, permanencia y continuidad en los contratos. Con el presupuesto sacado del erario público en jugosos contratos, que luego retornan a sus bolsillos, multiplicado su valor, de manera enorme, se va extendiendo el virus corruptor, contagiando a funcionarios públicos, concejales, ingenieros y abogados especialistas en derecho y torcidos en contratación. A todos los contamina, dejando una estela corruptora en todo el organismo. Con trajes a la medida, en las licitaciones públicas, o en la contratación directa, se van adueñando del erario público y por ende del organismo que necesitan para su reproducción. Su poder corruptor no solo le permite adueñarse de los contratos, sino, también, del ente gubernamental y del funcionario de turno.

Gobernación del Quindío.

El cáncer de la corrupción ha venido infestando todo el Quindío.  En la última década de este siglo, de pronto un poco más, un virus llamado TOTO se ha venido apoderando de los servicios públicos (EPQ, EPA, NEPSA, Multipropósito) y de algunas alcaldías de los municipios. En su agresividad enfila su poder contaminante hacia los otros órganos del Estado. En los espacios políticos es donde se reproduce con mayor facilidad.

Nuestra defensa está en el voto, el voto castigo. Antes de que se apodere de todo el organismo, los ciudadanos, con nuestro poder del voto, podemos impedir su dañina propagación.

Este 13 de marzo, en las elecciones de Congreso, los ciudadanos investidos de valor, de coraje, de dignidad, podemos extirpar el virus de la corrupción, llamado ‘TOTO’, diciéndole no a la lista cerrada de Cámara de Cambio Radical, más conocida como Corrupción Radical.

De la sabiduría popular y como lo decían los abuelos:

“No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”.

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