Una historia

Fuente: Émerson Castaño González, La Crónica del Quindío

El pasado miércoles la Asamblea Departamental del Quindío estaba a reventar con personas preocupadas
en tornos algunas ordenanzas que favorecerían directamentamente a municipios y a la entidad más
corrupta del departamento (Esaquin), y salió en los medios de comunicación que se configuraba una
especie de “golpe de Estado financiero” contra el gobierno constitucional (2016-2019). Y gústenos o no,
las actuaciones administrativas de la entaconada van hasta las 12 de la noche del 31 de diciembre de 2015.
Ahora, durante cuatro años nadie decía nada con respecto a lo que aprobaban los arrodillados de los
diputados. Es decir, la gobernadora hizo lo que se le vino en gana con los quindianos.
¿Por qué no hicimos algo durante cuatro años de fascismo fucsia nacido en el partido cambio radical?
Aunque hayan perdido las elecciones, la totomafia seguirá reinando. Lo más grave de todo, es la
complicidad de la Procuraduría, la Contraloría y la Fiscalía, su silencio eterno frente a los hechos de
corrupción. Ellos también son responsables por omisión. La decadencia, y la alianza del tape-tape de los
organismos de control con el gobierno departamental, han conllevado a una reticencia de los ciudadanos
por la vigilancia de lo público.
Pongamos a prueba lo dicho arriba. Una Historia. Año 2013. Mientras la gobernadora orientaba a sus
subordinados con fines de respaldar a sus tres candidatos a la Cámara (Atilano, Antonio y Parra), se
desplegaba la brutal (e ininterrumpida) contratación por medio de la Empresa Sanitaria del Quindío
(Esaquin), con el objeto de fortalecer su estructura electoral. Los ingenieros de las obras tenían la
obligación de aportar en efectivo para la causa.
Contratos de optimización alcantarillado y acueducto, los ajustaban a la necesidad estricta para sacar la
cuota para sus candidatos. En el contrato de obra No 009 (2013), en su objeto contempla levantar dos
calles (calle 14 entre carreras 6 y 8 en el municipio de Quimbaya) cambiar alcantarillado y volver a
pavimentar. Finalmente, en la realidad, solo hicieron cambio de pavimento y alcantarillado de una calle,
la otra, ni la tocaron. Pero cobraron por las dos. Esaquin, empresa para financiar campañas políticas.

Esta información se publica por razones de interés

https://www.cronicadelquindio.com/opinion/Opini%C3%B3n/una-historia

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